¿Seguirán la represión y el conservadurismo en Honduras?

Mientras el Tribunal Supremo Electoral de Honduras proclamó la victoria del candidato oficialista Juan Orlando Hernández –que continuará la política aliada a Estados Unidos del Partido Nacional- desde la oposición Xiomara Castro de Zelaya -también candidata a presidenta en estas elecciones- rechazó los resultados. En medio de una gestión económica liberal y políticamente conservadora, desde el golpe de estado del 2009, en Honduras recrudeció la represión a activistas sociales –especialmente a mujeres-. Según cifras oficiales: 50 mujeres menores de 30 años son asesinadas cada mes.

Pflor1or Florencia Goldsman, desde Tegucigalpa

COMUNICAR IGUALDAD- A estas horas el partido LIBRE, encabezado por Xiomara Castro de Zelaya, sigue sin reconocer la victoria del Partido Nacional, reclamando una diferencia en las urnas por actas que no fueron correctamente escrutadas. Sin embargo, para comprender la importancia de estas últimas elecciones en Honduras hay que trascender el limbo de papeletas, scanners y votos perdidos. La definición de estas semanas se decodifica mejor en relación a que la victoria de la derecha se traduce en la continuidad de un proceso de represión a activistas sociales, en especial a mujeres defensoras de Derechos Humanos y profundiza la concentración del poder en manos de pocos terratenientes y empresarios que son, a la vez, dueños de los grandes medios de comunicación y cercanos a funcionarios de los Estados Unidos con intereses en la región.

En 2012 Honduras ya figuraba entre los países más violentos del mundo. Desde la perspectiva de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Honduras (Conadeh), la ola de homicidios (85 por cada 100 mil habitantes) ya no sólo incluía cualquier perfil de víctimas. La violencia también abarca a grupos específicos: mujeres jóvenes, defensorxs de derechos humanos, abogadxs y periodistas.

Es preciso contemplar este marco para destacar que el reciente triunfo del candidato Juan Orlando Hernández, con un programa que da continuidad a las políticas de derecha impuestas por el golpe de Estado en 2009, hace esperable un recrudecimiento de la tendencia actual  de violencia que revela el asesinato 50 mujeres menores de 30 años cada mes según cifras oficiales. La vida política del país se desenvuelve entre la complejidad de la presencia cada vez más fuerte de las redes del narcotráfico (con ellas la trata de mujeres), la resistencia campesina y una serie de prohibiciones respecto de los derechos sexuales y reproductivos que apuntan directamente a la vida diaria y el cuerpo de las mujeres.

“¿Qué vamos a hacer las mujeres frente al fraude? Como movimiento feminista, con una situación que ya está ahí preguntaba Karla Lara, cantante y defensora de Derechos Humanos amenazada por haber interpretado una versión del himno propia y original, como alguna vez lo hizo Charly García en la Argentina. La respuesta frente al fraude no se vincula únicamente a la contienda electoral del 24 de noviembre, sino más bien a un proceso fraudulento observado y detectado por el Observatorio de los las Violaciones a los Derechos Humanos y Resistencias de las Mujeres en el contexto electoral. Esta confluencia de más siete organizaciones feministas centroamericanas se enfocó en analizar, debatir y transmitir las severas coacciones que están sufriendo las mujeres hondureñas, en especial aquellas que defienden los Derechos Humanos.

Por lo menos un mes antes de que comenzaran las elecciones en Honduras las defensoras y lideresas del interior del país denunciaban “una campaña del miedo” contra la población, debido a que se advirtió que de ganar el Partido Libre ocurriría un apagón nacional, se desabastecería el país e iniciarían protestas que serían reprimidas por los militares.

En un recorrido por algunos de los barrios más pobres del país las periodistas y observadoras constataron que a varias mujeres se las coaccionó mediante la amenaza de eliminar el pago del Bono 10 mil, un apoyo económico de 10 mil pesos anuales que se les da a madres solteras y de escasos recursos. 

A través de denuncias ante el Observatorio de las Violaciones de los Derechos Humanos y Resistencias de las Mujeres se tuvo conocimiento de trabajadoras de la industria maquiladora y el Instituto de la Familia a quienes no se les permitió ausentarse de su empleo para ir a votar y se les amenazó con ser despedidas si abandonaban su puesto.

El cuerpo de las mujeres que no decidenflor2

Si bien la tasa de femicidios es cada vez más alta, a las mujeres se les está prohibido el derecho al aborto (cualquiera sea el caso), y se ha bloqueado el acceso a la pastilla de anticoncepción de emergencia (PAE), son muchas las activistas que aseguran “el golpe nos sacudió pero también nos ayudó a organizarnos”.

Las claves para pensar el proceso de resistencia de las mujeres frente al fraude cotidiano giran en torno de algunas preguntas propuestas por Patricia Orozco y Yarman Giménez, de la colectiva centroamericana Las Petateras: ¿Cómo generamos en lo cotidiano estrategias frente a las adversidades? ¿De qué manera construimos redes de solidaridad con otras comunidades de mujeres en resistencia? y ¿Cómo desarrollamos nuevas formas de libertad?

La irrupción que asaltó el  gobierno de José Manuel “Mel” Zelaya con un ataque de encapuchados a la casa del ex mandatario, en medio de la noche allá en junio de 2009, desató la inestabilidad social que durante algunos meses tuvo en vilo a gran parte de los presidentes de centro izquierda del continente y a militantes globales y fue el inicio de un proceso de militarización de un país clave en la estrategia de control militar de Estados Unidos de la región.

Las activistas de Petateras lo señalaban en la previa de la jornada electoral: “si vuelve a ganar la derecha nuestro cuerpo será nuevamente agreste en este país”.  Por su parte Marta Isabel Sandoval, del Foro por la vida de las Mujeres, resumió el presente político:  “Hace años atrás nuestra lucha era por ver cómo conseguir un empleo, garantizar que tu hijo fuera a la escuela. Hoy la lucha es por ver si vivimos un día más”.

Foto: Florencia Goldsman

 

 

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