Se develan los dinosaurios

Bastaba solamente que alguien dijera que la construcción de género fue, es y será por siempre binaria, para que el coro de dinosaurios le hiciera eco. Es entendible: una ley no modifica el imaginario del patriarcado de un día para el otro, la violencia simbólica seguramente seguirá constituyéndonos por bastante tiempo más. Sin embargo, qué importante es que hoy las palabras de Lanata, Curto, Bravo (y seguramente seguirán sumándose) sean repudiadas, deslegitimadas y puestas en cuestión por la sociedad y por el Estado.

Por Sandra Chaherflor

COMUNICAR IGUALDAD– ¿Qué es lo que no pueden digerir Jorge Lanata, Hugo Curto, Fernando Bravo y tantas personas más que quizá piensan igual aunque no sean personajes públicos, o lo sean pero prefieran callar su opinión? Que la tradicional construcción binaria de género del patriarcado (mujer-varón) se está rompiendo, haciendo pedazos en verdad, ante la manifestación de la subjetividad de personas que dicen no me siento identificada con los tradicionales roles de género, soy de otra manera, me estoy buscando, estoy en construcción.

El mismo domingo que Lanata pretendía, en el monólogo de Periodismo para Todos (PPT), “aclarar” las expresiones misóginas y violentas que había dicho durante la semana en Radio Mitre, Flor de la V hacía su presentación en Tu cara me suena como el músico René, de Calle 13, con una caracterización e interpretación que la rompió. Al final de su actuación le comentó a Marley: “Tuve que buscar la memoria emotiva porque yo al chongo lo había dejado hace mucho tiempo. Había quedado olvidado en la secundaria… Y cuando volvió dije ‘che, este chongo tiene ganas de salir’”.  Estas identidades diversas, plurales, no fijas, son las que desquician a los varones machistas. Flor de la V cuida amorosamente a sus hijxs, como la enorme mayoría de esos varones no sabe hacer (frases comolos recuerdos los van a proteger el día de mañanadan cuenta de una conciencia emocional fina); despliega cualidades habitualmente identificadas con lo femenino, como la intensa exposición corporal en su tarea como actriz y vedette; y también sabe que en su psiquis, en sus emociones y en su cuerpo hay cualidades habitualmente identificadas con lo masculino (el chongo que apareció evocando a René).

flor2Tanta libertad para conectarse con las emociones, para desmarcarse de las construcciones de género patriarcales, es difícil de digerir. Dijo el periodista Jorge  Lanata: Flor de la V “no es mujer aunque se operara, porque si se operara sería un tipo operado, no se convertiría en mujer porque le cortaron el pito, sería un tipo al que le cortaron el pito“; agregó el periodista  Fernando Bravo: “Yo no me voy a poner a discutir acá si Flor de la V es mujer o no es mujer porque no es mujer“; remató Hugo Curto, intendente de Tres de Febrero (conurbano bonaerense): “El que es travesti es travesti, algunos son mujeres y otros son hombres. Algunos se operan y pasan a ser mujeres, es la ley de la vida. Son enfermedades que de alguna manera uno tiene que entender y comprender“. Luego, se preocuparon por aclarar que no estaban discriminando.

Fue como ver en la práctica otro de los efectos de la Ley de Identidad de Género (además de la posibilidad de cambio del DNI y las pendientes transformaciones hormonales): la resistencia que la aceptación de la diversidad de género genera en el patriarcado. Porque las leyes son apenas el primer paso -fundamentales también por sus efectos simbólicos y no sólo por la transformación que generan en las prácticas, como bien señala la antropóloga argentina Rita Segato-, pero luego viene el enorme cambio que implica la transformación de las ideas y la aceptación de nuevos hábitos. Y en esta etapa es central el funcionamiento del consenso/disenso social.

Dijo Claudia Tamargo Betti en el muro de Facebook de COMUNICAR IGUALDAD: “Que F.de la V piense lo que quiera, se sienta como quiera, es su problema, pero lo que cada uno piensa no puede manipularlo nadie, nadie puede decir que debe uno aceptar o no, uno puede opinar que no es mujer (para mí no lo es) y nadie va a cambiar mi pensamiento” y hubo muchísimas respuestas cuestionándola, de la misma forma que esta semana en muchos medios masivos de comunicación personas de diferentes ámbitos replicaron el sexismo de las declaraciones contra la actriz.

Este aumento del repudio social ante la misoginia frente a la diversidad  probablemente no se habría manifestado sino tuviéramos Ley de Identidad de Género, y si no tuviéramos flor3décadas de militancia feminista y de la diversidad reclamando derechos, la mayoría de los cuales los tenemos hoy garantizados por ley, aunque no sea óptima la política pública que debe implementarlos.

Pero también apareció el Estado recordando que las expresiones de Lanata fueron discriminatorias. Lo hizo el INADI, el AFSCA y la Defensoría del Público, y en los próximos días el periodista deberá decidir de qué forma subsanará el daño hecho a Flor de la V (y a todas las personas trans, travestis y transgénero) por sus declaraciones. Estas intervenciones hubieran sido imposibles sin la sanción de una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y una Ley de Actos Discriminatorios.

Por último, Lanata señaló en PPT el domingo: “Lo único que yo hice es dar mi opinión, y por eso no creo estar discriminando a nadie”. Nos preguntamos varias cosas frente a esta afirmación. Por un lado, ¿desde cuándo una opinión no es discriminatoria? ¿Cómo se diferenciaría un argumento discriminatorio de una opinión? Y por otra parte, y esto es mucho más importante, las personas que están en los medios de comunicación tienen una responsabilidad social. ¿Lanata creerá que si hace una investigación sobre, por ejemplo, la transexualidad, y en ella presenta argumentos discriminatorios sí discrimina, pero que si lo emite en formato de opinión no? Podría entenderse esta confusión en una persona que no viniera del ámbito de la comunicación, pero en Lanata suena más bien a un argumento manipulador.

Semanas atrás Jorge Rial hacía un comentario similar en relación a las agresiones que vertió en su programa Intrusos contra Marianela Mirra: “A veces también me pongo violento y lo hago porque soy así, es parte de mi personalidad y uno cree que esa personalidad es la que tiene que transmitir”. ¿Qué está pasando: tanto reality nos hace perder la conciencia sobre el rol de quienes comunicamos? Una cosa es el living de la casa y otra los medios de comunicación. Cuando llegamos a los medios, impactamos, sobre todo en la televisión. ¿Cómo manejamos ese impacto? ¿Somos conscientes?  ¿Sabemos manejar la responsabilidad de esa exposición?

En el caso de Rial, la intervención de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual logró que pidiera disculpas y reflexionara sobre ese impacto. ¿Hará lo mismo Lanata? ¿O considerará que su opinión es incluso superior a las leyes?

bannerviol medi

1 Comentario

  1. Nadia:

    Lamentablemente nos la damos de sociedad avanzada, mente abierta y bla bla bla, pero el argentinito facho, conservador, machista, discriminador sigue estando adentro de cada uno y son casos así que afloran a destajo.
    Ojala podamos seguir superándonos como sociedad y tengamos mas cuidado con el uso de las palabras. En su reportaje con Rial, Flor de la V hizo mención al empleo de las palabras y es cierto, ninguna palabra es inocente, mas cuando surgen desde los medios o son reproducidas a través de ellos.

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