¿Qué hace el Estado para reducir los índices de mortalidad materna?

La tasa de mortalidad de mujeres gestantes (conocida como mortalidad materna) se mantiene estancada en un índice alto en Argentina desde 1990: cada año mueren aproximadamente cuatro mujeres por cada diez mil niñas y niños nacidos vivos, de acuerdo a estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación -que difieren de las de los organismos internacionales-. Se trata de un índice que las sucesivas gestiones gubernamentales no lograron descender y que impedirá a Argentina cumplir con el 5to Objetivo de Desarrollo del Milenio. Desde el Ministerio de Salud explican cómo están haciendo frente al tema, de cara a la difusión de las últimas estadísticas que dicen que durante el año 2011, 302 mujeres murieron por esta causa, considerada evitable por la Organización Mundial de la Salud.

Por Sandra Chaher

COMUNICAR IGUALDAD- Argentina se ubica en el puesto 15 entre 30 países de Iberoamérica, en relación al índice de mortalidad de mujeres gestantes (mortalidad materna), de acuerdo a las estadísticas del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Confederación Económica para América Latina (CEPAL). Entre los países con indicadores más bajos están algunos de los limítrofes, entre ellos Chile, Uruguay y Brasil. A su vez, la región latinoamericana también se ubica en un lugar intermedio a nivel mundial en relación a la situación de los países más desarrollados y de las regiones empobrecidas de África y Asia.

La mortalidad materna es una expresión de la pobreza y de la desigualdad de género. Se trata de uno de los indicadores de salud que permiten identificar la brecha que separa a personas y pueblos ricos de aquellas que son pobres. Por eso es tanta la insistencia desde hace años de la sociedad civil y de las agencias de cooperación internacional para que Argentina descienda sus índices, que no condicen con otros indicadores de desarrollo del país. Por otra parte, todos los países se comprometieron, al firmar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en el 2000, a que descenderían las tasas actuales en tres cuartas partes en relación a los indicadores de 1990. Argentina debería reducir a 1,3 sus índices actuales para el 2015. Una meta imposible de lograr si se tiene en cuenta que desde 1990, incluyendo las estadísticas recién conocidas del 2011, el país ronda las 4 muertes de mujeres cada cien mil niñas y niños nacidas/os vivas/os.

Las causas de estas muertes son varias y también bastante constantes a lo largo del tiempo. Durante el 2011 -de acuerdo a las últimas estadísticas  difundidas por el Ministerio de Salud de la Nación-, las causas fueron: aborto, 24,2%; causas directas –situaciones propias del embarazo, parto o puerperio-, 48% (desglosadas en hipertensión, 13,6%; hemorragia pre y post-parto, 9,2%; sepsis y complicaciones del puerperio, 10,3%; otras causas directas, 17,2%); y causas indirectas –previas al embarazo-, 27,8% (desglosadas en: enfermedades respiratorias, 4%; enfermedades circulatorias, 9%; HIV, 0,3%; otras causas indirectas, 14,6%). Frente a la diversidad de causas, las respuestas también deben ser variadas. Se señala en La situación de la mortalidad materna en Argentina, del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva:Para la prevención o el tratamiento de cada una de las causas de muerte materna existe una intervención efectiva. Sin embargo, ninguna intervención por sí sola puede reducir las distintas causas de muertes maternas. El tratamiento de la hemorragia posparto, por ejemplo, requiere de diferentes drogas, transfusión de sangre y a veces cirugía. Son necesarios, entonces, ‘paquetes de intervenciones’ que deben llegar a las mujeres por diferentes vías de distribución (capacitación de los equipos de salud, equipamiento de los centros, sistemas de referencia) para asegurar la mayor cobertura del grupo al que se desea llegar”.

El Ministerio de Salud de la Nación –reconociendo los indicadores deficientes del país en el tema, y la vulneración de los derechos humanos de las mujeres que estas estadísticas implican- puso en práctica a comienzos del 2010 el Plan para la Reducción de la Mortalidad Materno Infantil, de la Mujer y la Adolescente, que se decidió que se implementara primero con las provincias de Chaco, Santiago del Estero, Formosa, Misiones, Jujuy, Entre Ríos, La Rioja, Buenos Aires, Catamarca y San Luis –las que tenían peores indicadores-. El objetivo del plan era reducir la mortalidad infantil, la de mujeres gestantes (materna), el embarazo adolescente no planificado y la incidencia y mortalidad por cáncer cérvico uterino. El plan, que aún continua, fue evaluado a fines del 2011 por la Dirección Nacional del Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales (SIEMPRO), del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.  Un año después de esa evaluación, funcionarias y funcionarios del Ministerio de Salud de la Nación accedieron a una entrevista con COMUNICAR IGUALDAD para evaluar las estadísticas 2011 que acaban de ser difundidas y que siguen estando en valores muy altos, sin descensos significativos. Estuvieron presentes durante la misma: Guillermo Gonzalez Prieto, subsecretario de Salud Comunitaria; Ana Speranza, directora nacional de Maternidad e Infancia; Carlota Ramirez, consultora del Programa de Salud Sexual y Reproductiva; e Ingrid Demarco e Ignacio Asprea, gineco-obstetras del área de Obstetricia de la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia.

– ¿Qué evaluación hacen del Plan a tres años de su puesta en práctica?

Guillermo Gonzalez Prieto: La evaluación que hizo el SIEMPRO a fines del 2011, a dos años de funcionamiento del Plan, es que el mismo tiene muchos aspectos positivos y que a la vez teníamos que poner más energía en el diseño del mismo y en lograr una mayor adhesión política por parte de las provincias y apoyo económico ya que se requieren cambios estructurales que tienen costos altos. Nos interesaba entre otras cosas ver si las provincias tomaban con firmeza el tema como parte de la agenda provincial y hasta dónde se generaban cambios internos en gestión.

– ¿Por qué está implementándose sólo en algunas provincias?

Gonzalez Prieto: Lo presentamos en verdad a todos los ministros en el marco del Consejo Federal de Salud (COFESA), pero hubo una priorización de destacado nota a(2)aquellas provincias que tenían los índices más altos de los cuatro temas tratados: mortalidad materna, mortalidad infantil, embarazo adolescente y cáncer de cuello de útero. A las provincias iniciales, se sumaron en el 2012 Catamarca y San Luis, y no se renovó con Formosa.

– ¿Los cuatro temas están vinculados?

Gonzalez Prieto: Si, las cuestiones que debemos modificar afectan a los cuatro grupos de personas involucradas en estos temas. Por ejemplo, si una mujer se va de alta con su hijo después de un parto y no recibe una charla sobre crianza, anticoncepción, vacunas y lactancia, entre otros temas, el efecto de no hacer esta acción tendrá impacto sobre varios de estos campos: no sabrá cómo planificar su vida reproductiva, lo cual puede generarle problemas a ella pero también a sus hijos, etc. Además, el hecho de tocar los cuatro temas generó a nivel provincial un conocimiento mayor de quienes trabajan un tema exclusivamente sobre los demás, pudimos ampliar la visión sanitaria.

– ¿Cuáles fueron las acciones concretas de intervención del Plan?

Ana Speranza: Una de las acciones fueron las capacitaciones en servicio, es cuando pedimos a un servicio homólogo al que queremos capacitar que se instalen a trabajar con ellos durante un año. Se está haciendo en las maternidades más importantes de todas las provincias. También se armaron redes perinatales, es un proyecto que se llama regionalización perinatal: se analizó cómo era la atención en las maternidades públicas y se encontró que había muchos lugares que no cumplían con los requisitos necesarios de atención y a la vez los recién nacidos no nacían en el tipo de maternidad que les tocaba. Entonces, el trabajo de redes perinatales nos permitió categorizar a los lugares de atención, cosa que no se había hecho antes. Ahora se está trabajando en el armado de las redes y la derivación correspondientes y durante este año se repetirá este proceso para el sector privado. Ver….En la provincia de Buenos Aires se está trabajando también con coordinadores obstétricos. Las regiones abordadas son la 5, 6, 12 y 7, todas del conurbano y que se comportan bastante parecido a las provincias del norte que tienen los índices más altos. El coordinador obstétrico recibe a la mujer y es quien la deriva de acuerdo a la complejidad del parto. Muchas muertes maternas ocurren porque las mujeres van solas esperando que las atiendan de un lugar a otro; una de las cosas que hizo la provincia de Buenos Aires es disponer de ambulancias para que sean trasladadas, no deben irse en colectivo.

– ¿Esto se está cumpliendo?

Gonzales Prieto: Si, pero cuesta. Otra estrategia que implementamos es el manejo de la emergencia obstétrica. El objetivo es capacitar a los equipos de salud de las 120 maternidades de todo el país en las emergencias obstétricas directas, incluido el aborto. Esta capacitación ya se empezó en estas provincias, se hace a través de simulacros de atención y cuidado, pero se debe tener en cuenta que cambiar la modalidad de trabajo de una persona adulta es difícil.

– ¿Cuántas maternidades ya fueron capacitadas?

Gonzales Prieto: Están capacitados uno o dos equipos locales en todas las provincias que integran el Plan, son 25 maternidades en total en todo el país. Falta que ellos repliquen hacia adentro durante el 2013. Esto lo trabajamos a través de un centro de simulación montado en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela, que es donde vienen a capacitarse los equipos regionales. La idea es crear centros de simulación regionales.

– ¿Se evaluaron los resultados de estas 25 maternidades capacitadas?

Gonzales Prieto: Estamos en ese proceso, tendremos resultados a fines del 2013. Hasta ahora hicimos sólo evaluaciones teóricas de los equipos.

– Otra de las causas directas de mortalidad materna es la sepsis. ¿Con qué tienen que ver exactamente las infecciones y cómo se está trabajando para evitarlas?

Speranza: Con la bioseguridad y el control de las infecciones dentro de los hospitales. Suelen ser sepsis puerperales por complicaciones en la realización de cesáreas. No se está cumpliendo con las normas de bioseguridad: quirófanos con seguridad, aire acondicionado, renovación del aire, profilaxis anterior a cesárea. Hay fallas en el cumplimiento de dar los antibióticos previo a la cesárea y en la vigilancia posterior al nacimiento. A veces se da el alta en el segundo día, lo cual no es adecuado, y entonces las mujeres hacen cuadros de fiebre cuando ya están en sus casas y concurren tardíamente a hacerse ver. Las maternidades que tienen índices bajos o ningún caso de mortalidad materna, nos dicen que tienen situaciones de infecciones puerperales pero las mujeres no se mueren porque reciben antibióticos en los plazos que corresponden. Por esto estamos tratando de jerarquizar la punta de la cuestión, que sería la coordinación obstétrica: que aunque las mujeres lleguen con demoras, quien las reciba esté en muy buenas condiciones para atenderlas.

– ¿Los controles previos al embarazo se están realizando correctamente?

Speranza: Son muy buenos, más del 90% de las embarazadas se controlan. El problema del control es más de niños que de madres.

– ¿Cuánto aumenta las muertes maternas el alto índice de cesáreas?

Speranza: El promedio de cesáreas en el ámbito público es del 27% nacional, pero hay provincias que tienen casi el doble. La Organización Mundial de la Salud aconseja 15%, pero es una cifra inalcanzable. Estamos apuntando a la reducción de las cesáreas con la propuesta de capacitaciones en servicio. Por ejemplo no obligar a una mujer que va por su segundo parto a que tenga una segunda cesárea porque a su primer hijo lo tuvo de esta manera. Las causas de las cesáreas son muchas.

– ¿Aumentar la presencia de las obstétricas (parteras) podría disminuir estas tasas?

destacado nota aSperanza: Si, las reduce enormemente. Ellas deben formar parte del equipo obstétrico. Sucede que durante la dictadura se cerraron varias escuelas de obstétricas porque se planteó que competían con los residentes. En Córdoba, por ejemplo, la última camada es de 1973. Ahora están empezando a volverse a abrir.

Gonzales Prieto: Nosotros apoyamos la ley de obstétricas que está en el Parlamento. Y otra de nuestras estrategias es becarlas como parte del Plan. Financiamos el primer año de su trabajo desde la Nación para que las provincias valoren su trabajo y las contraten. Algunas provincias ya vienen haciéndolo: Misiones, La Rioja, provincia de Buenos Aires y Jujuy. Y estamos viendo de sumarlas en Chaco y Santiago del Estero.

– Las dificultades de las provincias para incorporar las transformaciones necesarias para reducir los índices, ¿tienen que ver con problemas para hacer frente a los costos económicos o con decisiones políticas?

Gonzales Prieto: Es más un problema de decisión política que económica. El ministerio nacional podría aportar más recursos económicos. Pero para que haya decisión política debe haber una demanda de la comunidad y eso se logra con la construcción de ciudadanía, se trata de un proceso lento. Por ejemplo, disminuir el número de maternidades debe estar legitimado por la comunidad. Una crítica que tenemos hacia las organizaciones no gubernamentales en este sentido es que nos cuestionan a nosotros pero no hacen abogacía: aprovechar por ejemplo un espacio en los medios de comunicación para decirle a una mujer que vive en Santiago del Estero que más importante que tener el parto a 15 cuadras de su casa seria tenerlo en un lugar seguro para ella y el chico. Porque cuando miras las muertes, ves que el 90% eran evitables, se trataba de mujeres que tenían todos los controles y que no fueron atendidas de la forma que corresponde.

– La construcción de ciudadanía se puede hacer también desde el Estado, con campañas públicas de sensibilización por ejemplo.

Gonzales Prieto: Quizá tenemos que redoblar el esfuerzo. Hoy no tenemos la posibilidad de hacer una campaña nacional porque todavía no tenemos la infraestructura para hacer frente a la demanda.

Foto de izquierda a derecha: Guillermo González Prieto, Carlota Ramírez, Ana Speranza, Ingrid Demarco e Ignacio Asprea

 

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3 Comentarios

  1. Martha Rosenberg:

    Como pueden lxs funcionarixs responsables hablar de reducción de la mortalidad por gestación y no mencionar ninguna medida o política específica para reducir la mortalidad por abortos inseguros? ¿Por qué la entrevistadora no lo pregunta?

  2. Sandra Chaher:

    Hola Martha,
    Si está preguntado, en una de las notas relacionadas: http://www.comunicarigualdad.com.ar/los-abortos-no-punibles-no-serian-significativos-dentro-del-alto-indice-de-abortos-inseguros/
    El Ministerio contesta que no dan información sobre aborto medicamentoso y que los no punibles no son significativos.
    Sí habría faltado una pregunta específica sobre el total de abortos que suman el 24%, más allá de la prevención en anticoncepción.
    La posición del Ministerio sobre el tema es que de lo que está fuera de la ley no se habla. Fijate que ni siquiera acuerdan con dar información.
    Saludos,
    Sandra

  3. Graciela Gerace:

    Hola a to@s. Creo que para prevenir embarazos no deseados, abortos y otro tipo de violencia, generada por los discursos hegemónicos de poder que acatan tanto hombres y mujeres por una cuestión cultural transmitida, pero que podemos modificar y cambiar con educación sexual integral y políticas púbicas que la acompañen.

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