El discurso que permitió el acceso al aborto en México D.F.

En el año 2007 la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México aprobó la legalización del aborto durante las 12 primeras semanas de gestación. En el siguiente artículo -publicado en el 2012 en la revista Estudios (Revista del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba)-, la especialista en género y justicia Alba Ruibal analiza qué características tuvo el discurso elaborado por el feminismo previo a esa aprobación y que le permitió llegar a la misma. Fue fundamental, según señala, una construcción discursiva que consideró el derecho de las mujeres a decidir a la vez que una posición de respeto hacia la vida intrauterina. A continuación reproducimos el fragmento del ensayo llamado “El feminismo frente al discurso religioso sobre el aborto en México” y la posibilidad de descargarlo completo.

COMUNICAR IGUALDAD– A principios de la década de 1990, después de veinte años de lucha feminista por la legalización del aborto en México, se creó en el Distrito Federal el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), dedicado específicamente a la defensa política y jurídica del aborto. En el año 2000, cinco organizaciones especializadas en distintas áreas relacionadas con los derechos reproductivos, entre ellas GIRE, formaron la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir, que fue el actor más influyente de la sociedad civil durante el proceso de legalización del aborto en el Distrito  Federal.

dest1abortomexicoDesde su inicio, la estrategia de GIRE estuvo orientada a cambiar el discurso público sobre el aborto, y un aspecto central de esa estrategia fue el involucramiento en la discusión moral, orientado a demostrar argumentativamente que el derecho a decidir no se opone al derecho a la vida. Se ha señalado que el trabajo del feminismo en este sentido ha implicado una intervención exitosa sobre la cultura. Esto incluyó, además de argumentos sobre derechos de las mujeres, justicia social y salud pública, una argumentación bioética sobre el desarrollo y la valoración gradual de la vida intrauterina. Para esto, fue determinante la alianza del feminismo con filósofos, científicos y médicos que trabajan en el campo de la neurobiología, bioética y genética, quienes desarrollaron una argumentación accesible a la opinión pública en diversos foros.

Particularmente importante en este sentido fue la creación en 2003 del Colegio de Bioética, formado por reconocidos médicos, abogados y académicos de distintas disciplinas, que tuvo un contacto estrecho con las organizaciones feministas y un rol fundamental durante el proceso de legalización del aborto. Asimismo, otra organización que ha tenido un papel central en el trabajo realizado para cuestionar la apropiación conservadora del discurso sobre la vida es Católicas por el Derecho a Decidir. Esta organización presenta un discurso disidente de la jerarquía católica, que interpela al catolicismo desde adentro, y desestabiliza la idea de que la única interpretación congruente con la tradición católica es la defensa del modelo natural de familia, y la consecuente prohibición del aborto y de la expresión de formas de sexualidad diversas. Católicas por el Derecho a Decidir tuvo un rol fundamental en mostrar que no ha existido un acuerdo teológico sobre la condena al aborto en la historia de la Iglesia y, por tanto, que la posición actual de la cúpula eclesiástica no es infalible.

Asimismo, la perspectiva aportada por esta organización tuvo un rol fundamental en la construcción del derecho al aborto en relación a la libertad de conciencia, y en el reclamo por la laicidad de las políticas públicas. El aporte de esta organización a la promoción de la igualdad y la justicia de género en México y en América Latina en general, está relacionado con la contribución que pueden realizar los grupos religiosos a la discusión pública en una democracia. Desde el punto de vista jurídico, la posición feminista sobre el aborto se tradujo en la construcción de un discurso que sostuvo que era necesario hacer un balance entre los derechos de la mujer y la protección de la vida del nasciturus como bien constitucionalmente tutelado.

Esta construcción tuvo un impacto directo en la forma en que fue enmarcada la reforma legal en el Distrito Federal, cuyo dictamen incluyó un discurso sobre la protección de la vida en gestación y sobre la necesidad de balance entre bienes jurídicos. También tuvo una influencia directa en disposiciones legales concretas que se introdujeron en el código penal y en la ley de salud del DF. En este sentido, la reforma incluyó un plan integral de atención de la salud que se planteó como medio para reducir el número de abortos; una cláusula de objeción de conciencia; y la penalización de abortos forzados a fin de proteger a las mujeres que quieren ser madres.

Durante el proceso de legalización, así como durante el debate propiciado por la Suprema Corte, uno de los aspectos que más benefició al feminismo dest2abortmexfrente a la opinión pública, así como frente a actores relevantes en la toma de decisión, fue no presentar una posición polarizante. En este sentido, en contraste con la estrategia del conservadurismo católico, que ha intentado sistemáticamente utilizar los medios de la democracia para imponer su argumento absoluto, las organizaciones feministas han hecho un trabajo de construcción del derecho a decidir que ha tomado en cuenta el reclamo de la protección de la vida intrauterina formulado por el discurso conservador.

Como consecuencia, durante este proceso la posición del movimiento de mujeres fue vista por la opinión pública como «más centrista» que la de quienes se oponían a la legalización. Otro de los aspectos de la estrategia feminista fue la construcción de un discurso sobre la ciudadanía democrática que ha apelado a la laicidad del Estado. El proceso de legalización del aborto en el Distrito Federal se dio en el marco de una disputa sobre la redefinición de la relación entre el Estado y la Iglesia en México. Desde mediados del siglo XIX, y especialmente a partir de la Revolución Mexicana, la religión había sido relegada formalmente a la esfera privada. Sin embargo, en el contexto de la transición política en México se ha identificado un retroceso del Estado laico.

Dos factores principales se han señalado como causa de este retroceso: por un lado, la pérdida de poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo ha llevado a la búsqueda de legitimidad en fuentes externas, especialmente la Iglesia, y por otro lado, el ascenso al gobierno nacional por parte del Partido Acción Nacional (PAN), de filiación católica, ha propiciado una mayor influencia de la Iglesia sobre el sistema político. En ese marco, la controversia por la legalización del aborto se constituyó en un punto focal y en una oportunidad clave tanto para actores seculares como para actores religiosos para disputar los términos de la relación entre Estado e Iglesia. En este sentido, se ha afirmado que el debate por la despenalización «fue un momento en el que se insistió en la laicidad y sirvió para aglutinar a liberales mexicanos que apoyaban la separación Iglesia-Estado», y se ha sostenido que la reforma realizada en el Distrito Federal implicó un fortalecimiento de la securalización.

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